Colectividades agrícolas autogestionadas en la revolución social (1936-1939)

Resumen

Texto de apoyo a una charla realizada por un integrante de GLAD el 18 de julio durante el domingo verde del BAH! en Perales de Tajula. En este se hace un breve recuerdo a las cooperativas agrícolas que se dieron por todo el territorio de la república durante los años de la guerra hasta su desaparición debido a las maquinaciones gubernamentales de los comunistas, y la posterior victoria facciosa.

Contexto

España era un país principalmente agrario a inicios del S.XX. La mayoría de la población vivía en el campo y de los productos de la tierra. Las condiciones de vida eran pésimas y en muchas regiones el latifundismo dictaba condiciones de miseria y hambre. Dos ejemplos que ilustran claramente esta situación son:

  • La malnutrición alcanzaba al 80% de las clases populares, que no incluían ninguna proteína en su dieta1.
  • Se registraron casos de jornaleros que habían llegado a adultos sin haber probado nunca la leche o la carne.

La conflictividad social era constante, con levantamientos campesinos esporádicos y un bandolerismo muy extendido. La única respuesta de las clases dirigentes a esta situación era la represión, dentro lo que destaca la creación de la Guardia Civil para este fin. En tal sentido destaca la intervención en la vida política de la época de la Iglesia Católica, la que utilizaba su desmesurada influencia para mantener los privilegios de la clase dominante.

Por otra parte, si el socialismo de carácter marxista encontró eco en algunos círculos obreros, la mayoría de los campesinos simpatizaron con el anarquismo.

Cronología:

1931, 14 de Abril.

Se proclama la Segunda República. Alfonso XIII huye de España.

1933, 11 de Enero.

Masacre de campesinos revolucionarios en Casas Viejas, Cádiz.

1934. 9-15 Octubre.

Revolución en Asturias.1000 – 2500 muertos.

1936, 16 de Febrero.

Las elecciones dan la victoria al Frente Popular.

18 de Julio.

Sublevación militar contra la República.

19 de Julio.

La sublevación es derrotada en Barcelona por milicias anarquistas. Se inicia la revolución social.

20 de Julio.

Milicias populares toman el Cuartel de la Montaña en Madrid. Fracasa el alzamiento en la capital.

España queda dividida en dos zonas.

1937, 6-27 de Febrero.

Batalla del Jarama. Morata y Perales de Tajuña en primera línea del frente, acogen el cuartel de las Brigadas Internacionales.

Se crean la Colectividad Agraria de Morata de Tajuña y la Cooperativa Agraria.

1939, 1 de Abril.

Terminba la guerra con la victoria de los fascistas. Se inician cuarenta años de dictadura.

Las estimaciones varían, pero algunas cifras generalmente aceptadas el resultado de víctimas de la guerra fue:

  • 450.000 muertos directos (no incluye muertes por enfermedad, hambre, etc.)
  • 50.000 ejecuciones en la represión tras la guerra.
  • 450.000 exiliados a Francia en 1939. Hubo más a otros países.

 

Creación de las colectividades

En muchos casos el inicio de la guerra trajo consigo la desaparición de los terratenientes y caciques en la zona republicana, bien porque fueran encarcelados o fusilados, huyeron o se escondieron. A menudo la consecuencia era la apropiación por las familias campesinas de los terrenos abandonados y la formación de una colectividad. En otras ocasiones, si los campesinos tenían pequeñas propiedades, estas se ponían en común para crearla.

Este proceso se dio en paralelo a la autogestión por parte de los trabajadores y las trabajadoras de muchas fábricas y otras áreas de la industria, sobre todo en Cataluña, por lo que se puede hablar de una auténtica revolución española.

Aunque algunas colectividades fueron de creación espontánea, a menudo se impulsaban desde las organizaciones sindicales presentes en cada pueblo con anterioridad a la guerra. No se puede atribuir la iniciativa a una única organización. Esta partió de la CNT tanto como de la UGT, y a menudo actuaron juntas. En tanto, el PCE y los republicanos se opusieron a ellas.

Hubo ocasiones en que la cercanía del frente y la presencia de milicianos estimulaba la creación de colectividades, tal y como fue el caso en Aragón con la llegada de las columnas anarquistas.

Extensión de las colectivizaciones

Como siempre, hay un baile de cifras, motivado tanto por intereses políticos como por una auténtica falta de claridad en los datos. Hay que tener en cuenta que el proceso se da en medio de la guerra, en zonas que ya de por sí eran de difícil acceso. Algunos datos estimativos nos informan que:

  • 5.500.000 Has. Fueron expropiadas. Según el IRA (Instituto para la Reforma Agraria, gobierno de la república) desde Julio de 1936 hasta 1938, en las zonas bajo su control (excluye Aragón). Ni todas estas tierras se colectivizaron ni todas las colectividades se hicieron sobre expropiaciones.
  • 758.000 personas se estima como el mínimo de personas involucradas, aunque es un cálculo excesivamente cauto. Otros estudios elevan esta cifra hasta los varios millones (hasta 8).
  • 1280-2213 posibles totales para el número de colectividades. En esta estimación se engloban las de localidades más pequeñas como parte de las de capitales comarcales, que eran más grandes.
  • 1200 afiliados eran miembros de la colectividad de Morata de Tajuña. Probablemente se refiera a cabezas de familia e incluya a personas de los pueblos cercanos.

Funcionamiento

Dada la gran diversidad de condiciones iniciales, de fundación, de intereses, situación económica y militar, etc. cada colectividad adoptaba una forma de funcionamiento interno diferente. Sin embargo la inmensa mayoría de ellas no sólo cubría el aspecto productivo agrícola, sino que englobaba también los servicios (educación, sanidad, transportes, etc.), el consumo y distribución de los productos. Todo ello se organizaba de manera autogestionada, tal y como hubieran decidido hacerlo sus participantes en la asamblea de la colectividad.

En ocasiones se estipuló un pago a cada participante en la jornada de trabajo colectiva, en función del número de dependientes (hijos o ancianos exentos de trabajar). En otras despareció el dinero completamente y los bienes de consumo se repartían de manera proporcional. Otras acuñaron su propia moneda o usaban cupones para la distribución. Se destinaban recursos para la educación de niños y adultos, para la mejora de las instalaciones sanitarias y reforma de las casas de los colectivistas, adquirir maquinaria, ganado, fertilizantes, etc.

A menudo las colectividades constituían verdaderos experimentos sociales y tecnológicos. Muchas de ellas tomaron medidas que en ese momento eran muy innovadoras, sobre todo en el campo español, como la exención de trabajar a partir de una cierta edad, la prohibición del trabajo infantil, etc. Además, muchas llevaron a cabo experimentos en técnicas de desarrollo agrícola, probando nuevas semillas que funcionasen mejor en las condiciones locales, adoptando nuevos procedimientos e introduciendo maquinaria en las labores agrícolas.

Las colectividades no estaban aisladas. Se coordinaban entre sí mediante consejos regionales y la CNT organizó Federaciones regionales de campesinos. Incluso en 1937 se convocó en Valencia una reunión nacional para coordinar el esfuerzo de las colectividades, mejorar su rendimiento y facilitar la solidaridad y el apoyo mutuo entre ellas. A su vez se coordinaban con los sindicatos de Distribución y Alimentación. A través de estos se aseguraba el envío de alimentos a las ciudades y al frente. A menudo las colectividades podían tanto exportar sus productos a otras regiones y al extranjero, como conseguir nuevas variedades de semillas, fertilizantes o cualquier otro insumo, en el mercado internacional.

Resultados

Es imposible dar datos generales acerca de los resultados económicos de las colectividades. Muchas de ellas llevaban un importante control estadístico de sus datos, pero estas cifras se han perdido tras la guerra. Además, los intereses ideológicos impiden hacer una estimación desapasionada de su funcionamiento. Existen muchos testimonios orales, pero es imposible saber hasta qué punto resultan representativos de otras localidades. En cualquier caso, se puede dar por cierto que:

  • La colectivización suponía una mejora inmediata de las condiciones de vida de los campesinos en general.
  • Introducía importantes mejoras en sanidad, vivienda, educación, etc.
  • Permitía un explotación racional y planificada de la tierra y la fuerza de trabajo.
  • Facilitaba la mecanización de las tareas agrícolas, proceso que muchas de ellas iniciaron.
  • Representaban un intento consciente y organizado de implantar la autogestión en el ámbito rural y transformar completamente las condiciones y el modo de vida de sus participantes.

Las colectividades se enfrentaron a dificultades constantes para su desarrollo. La situación de guerra dificultaba mucho la comunicación entre zonas, el abastecimiento, la obtención de insumos, etc. Además, desde el gobierno de la república y desde las instancias controladas por el PCE (como el mismo Ministerio de Agricultura) se pusieron constantes trabas a su funcionamiento.

Desaparición

Es evidente que ninguna colectividad sobrevivió al triunfo del fascismo en la guerra. Pero incluso antes, sobre todo a partir de 1938, desde las instancias de gobierno controladas por el PCE se había decretado su desaparición y su transformación en cooperativas, lo que llevaba aparejado el reparto de las tierras colectivas en lotes individuales a cada campesino.

Desde el partido comunista se había venido proponiendo la nacionalización de la tierra, frente a su colectivización, y se emplearon los recursos del estado para avanzar en este sentido. Sin embargo, en las zonas predominantemente anarquistas y en las que la influencia efectiva del gobierno de Valencia era pequeña se mantuvieron algunos experimentos colectivizadores hasta el fin de la guerra.

Hay que decir que también hubo un número de ellas que desapareció antes de este proceso por inoperancia económica, mala gestión, o descontento de sus miembros. Sin embargo su número es también difícil de precisar. No cabe duda que no todas las iniciativas fueron exitosas en el camino hacia la autogestión.


Bibliografía

  • Mintz, F: Autogestión y Anarcosindicalismo en la España revolucionaria. Traficantes de Sueños. 2006.
  • Alba, V: Los colectivizadores. Alertes. 2001.
  • Rocker, R: La tragedia de España. Melusina. 2009.
  • Existe muchas monografías de reciente aparición sobre zonas geográficas y regiones determinadas.

1Según estudios de la Escuela Nacional de Sanidad en 1934.



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